Todo despacito
He recibido algunos correos de amigos y familiares interesándose por mi padre. Bueno, es algo relativo, lleva casi un mes ingresado y con calmantes, no acaban de encontrar el origen del dolor, pero físicamente está bastante bien (salvo por el mencionado dolor, que le impide incorporarse y valerse por si mismo). Ha sido intervenido ya en un par de ocasiones (le encementaron una vértebra y le extrajeron una piedra del riñón - posiblemente desprendida a causa del impacto), y ahora todo parece apuntar a que el dolor principal, precisamente el único que no han conseguido erradicar en ningún momento, podría tener su origen en la cadera. Hoy le han hecho otro TAC y mañana habrá nuevos resultados.
A estas alturas creo que ya nos encontramos más agotados que preocupados. Imagino que más aún mi padre, cuyo grado de desesperación es lógicamente enorme.
Escribo estas líneas aquí porque seguimos sin conexión propia y no me siento muy cómodo contestando mails en estas condiciones (es decir, gorroneando del vecino). La Junta Arbitral dictará sentencia en cuestión de semanas, y aunque nos dijeron que Telefónica debía devolvernos la línea independientemente del veredicto, la multinacional ha ido un paso más lejos y nos ha dado de baja sin previo aviso. En la Oficina de Consumo aseguran que es algo inaudito, la junta ya ha sido notificada de esta nueva circunstancia, y nosotros poco más podemos hacer.
Por otro lado, andamos con el piso patas arriba y no tengo excusa para ello. Debía haber terminado de pintarlo hace ya más de un mes, y en estos momentos sueño con poder tenerlo listo antes de las fiestas.