Pollos telequinésicos
En la prestigiosa universidad de Princeton (New Jersey) mantienen, desde 1979, un curioso programa de investigación de fenónemos paranormales: El PEAR.
La mayoría de sus estudios son dignos de un episodio de Expediente X, pero lo realmente curioso es que últimamente están obteniendo unos resultados muy, muy interesantes. Entre otras actividades, llevan algunos años investigando el hipotético poder de la mente y el subconsciente, y cómo este podría afectar a la realidad que nos rodea. Es en este campo precisamente dónde más frutos recogen.
Con la ayuda de un Tychoscopio (algo así como un robot que se mueve de manera completamente aleatoria) y sencillas jaulas con pollitos en su interior, han dado con un descubrimiento asombroso: Si introducían determinadas jaulas en la habitación en la que se encontraba el robot, este dejaba de comportarse de modo aleatorio y empezaba a pasar cada vez más tiempo junto a los pollos ¿Sentimientos – robot? No van por ahí los tiros, porque según los científicos, estos pollos veían en el robot a su figura materna (ya que los científicos se aseguraron de que fuera lo primero que vieran al romper el cascarón) y así los pollitos lograban influir con su reclamo, de manera supuestamente telequinésica, en el movimiento aleatorio del robot.
Con otro grupo de pollos, el robot era la única fuente de luz de una habitación completamente a oscuras, y obtuvieron idénticos resultados: La aleatoriedad del robot saltaba por los aires y este “corría” a iluminarlos.

Asimismo, en experimentos realizados con humanos, han logrado demostrar que también estos pueden influir en la aleatoriedad de algo, tan a priori insobornable, como una máquina, y como curiosidad destacan que el efecto es mucho mayor cuando los sujetos a estudiar se encuentran enamorados. Estos científicos mantienen que todos estamos interconectados a nivel cuántico, y que nuestro propio cerebro es, posiblemente, una “máquina cuántica”. De confirmarse esto, podría explicarse desde el poder de la fe a los fenómenos poltergeists y apariciones fantasmales, y podría definir al universo como un sólo ente único, y a la realidad como algo subjetivo que se forja en las conexiones de nuestro cerebro con el mundo cuántico. Algo que, más o menos, también mantienen los físicos defensores de la Teoría de Cuerdas, por cierto.
ACTUALIZACIÓN (02.07.05)
En Microsiervos hablan de un estudio similar.

