Mi último y primer post
Bueno, bueno, bueno… ¿Por dónde íbamos? Ah, sí! Por cuando os dejé tirados en medio del ciberespacio, agarrados a los restos de un blog a la deriva cuyo autor abandonó cual rata miserable…
Llevaba meses fantaseando con la idea de “emanciparme” de Blogger, ese fantástico compañero de viaje que nos acompañaba desde el año de la odisea espacial de Kubrick. Ahora que un tercio del mundo comparte su vida con otro tercio (y estos, a su vez, se dedican a aniquilar al resto); la antaño admirable velocidad / usabilidad del gigante Blogger se ve resentida cada vez más. La mayoría de las veces desesperaba mientras el navegador me mostraba la eterna pantalla de Publishing Blog…, otras sencillamente no podía postear. Además se me quedaba pequeño, echaba en falta ciertas cosas (debido al volumen del blog empezaba a hacerse indispensable un sistema de páginas dinámicas, y no estáticas), y por si fuera poco, en mi cabeza resonaba que lo de depender completamente de terceros sólo acarrea desgracias a tan largo plazo.
Una noche fatídica me animé a instalar la última versión de WordPress en un virginal directorio de mi servidor, estaba aburrido y tenía ganas de “trastear” en php (debo reconocer que, hasta hace quince días, no había tecleado ni una sola línea en este lenguaje, y eso pese a haber leído varios manuales al respecto). Tras la instalación, y casi jugando, logré importar sin demasiados contratiempos todos los posts almacenados en Blogger (incluso los de secciones desparecidas, como el biolog); luego me peleé con el parcheado al castellano, más tarde con plugins y optimizaciones, y poco a poco empecé a “parir” una plantillita (permitimidme usar este verbo que, de otro modo, estoy seguro no podría utilizar en primera persona). Ya sabéis, una cosa llevó a la otra…
¿Ventajas? Comodidad, velocidad, independencia, velocidad otra vez, y sobre todo la pertenencia a esa elite de bloggers con CMS de alto standing (sí, ya sé, los hay que tienen sus propios sistemas, pero esos son todos unos frikies… ;-) También hay nuevas funciones que dejaré que descubráis por vosotros mismos (jojojo… parece que estuviera hablando de alguna superproducción hollywoodiense), y como no, algún que otro inconveniente añadido ¿El principal? Que debo importar los antiguos comentarios, uno a uno. Arrrrrgggghhhh…
Si estáis leyendo esto es que me he apañado con el paso final: El fatídico cambio de directorio, el punto sin retorno, la sobreescritura pura y dura. Me quedan todavía bastantes cosas por hacer, algunas cosas por migrar; siempre con el estropajo a mano para pulir las mil y una imperfecciones que esta ambiciosa restauración deja a la luz de cuando en cuando.
Dudas, opiniones, sugerencias, y jamones; todo será bien recibido.