netdancerplanet.info » El infierno es un polígono industrial

El infierno es un polígono industrial

    22.01.2005 @ 05:22h.    Enlace para trackback

Esta noche me he plantado con mi padre en la delegación territorial de los Reyes Magos para reclamar uno de mis regalos atrasados, la DX7590 que finalmente adquirí la pasada semana en tiendapc (Cámara + Batería adicional + Tarjeta 128MB + Bolsa de transporte = 373 euros). Como ya comenté en alguna parte, pondré 100 euros de mi bolsillo para que el regalo no resulte demasiado estratosférico, pero el resto es cosa de mis generosos padres.

Ya había leído mil y un comentarios despectivos acerca del servicio de mensajería utilizado por tiendapc (Zeleris, empresa de Timofónica), y como era de prever, y vista la incompetencia del repartidor, he tenido que presentarme en las oficinas de la zona, sumidas en lo más profundo de un enorme polígono industrial cercano. Allí hemos preguntado a cerca de diez personas (una gasolinera, dos bares…), y nadie parecía conocer esta “empresa fantasma”; al final, el vigilante de seguridad nos ha dado el paradero con gran precisión.

La nave en cuestión era la única en su avenida que mostraba algo de actividad, no poseía rótulo identificativo alguno (hecho por el que posteriormente hemos recibido disculpas), y el interior no podía resultar más desalentador: Nuevas ediciones de la guía telefónica apiladas por doquier (el reparto se paga a 2 euros por guía), paquetes de mil formas y tamaños amontonados aquí y allá, y en una esquina dos mesas medio destartaladas, y de distinta altura, conformando una especie de “centro de operaciones” (logística creo que llaman a todo esto).

No habíamos abierto aún la boca, cuando el que decía estar al mando de aquello ha comenzado a lamentarse mientras imprimía el recibo que yo debía firmar: “¡Todo es culpa de Telefónica!”, “¡Telefónica no nos manda el mobiliario ni el material de oficina!”, “Mira el logotipo de esta grapadora ¡Es de mi otro curro! ¡Estas mesas y sillas las he tenido que traer yo!”, “¡Hace no-se-cuantas-semanas que deberíamos haber recibido el rótulo!”, “¡Tengo que pedir ayuda a mis amigos para los repartos!”, “¡Todo es culpa de Telefónica!”.

El hombre me ha dado pena, la verdad, y a cada palabra suya veía como mi indignación se hacía más y más pequeña. En la central de Madrid se habían mostrado bastante reservados a la hora de facilitarme la ubicación física de su delegación regional, ahora eso tenía sentido, y también por lo visto habían consultado con este individuo antes de “autorizar” mi visita. El pobre había pedido que pasara a partir de las ocho y media (hora en la que los repartidores han regresado con los paquetes que no han sido entregados), y cerca de las nueve de la noche de un viernes (que ha sido cuando finalmente nos hemos presentado) todavía se respiraba allí el estrés insano de Wall-Street en una jornada negra: Al fondo de la nave un hombre de mediana edad clasificaba paquetes de un modo casi mecánico, en un despacho prefabricado dos individuos parecían discutir apasionadamente, y este que nos atendía sudaba como si estuviéramos en agosto, mientras enumeraba las penurias de su desafortunado trabajo casi inconscientemente.

¿La cámara? ¡Una pasada! Me alegro de haberla sacado de allí, pero aún no he tenido mucho tiempo para probarla.

 

Aporta tu comentario para la posteridad .-

Tu email no será publicado o utilizado con fines comerciales ¡Palabrita!

Si lo deseas, puedes hacer uso de las etiquetas HTML mostradas a continuación:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
 

Nombre

Email

Web (opcional)

Comentario

 

Feed con los comentarios a este post  ·  Feed con todos los comentarios del blog

 
Directory of Internet Blogs