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¿05?

Mmm… Probando la fecha del post…

A ver, a ver…

¡Sí, exacto, 2.005! La fecha parece correcta.

Pues nada, feliz eso a todos.

Hoy va de Doom (otro post light)

Este año recien estrenado nos traerá -muy posiblemente- la adaptación al cine del videojuego Doom (¡Menuda prisa se han dado!), con el director de Romeo debe Morir al frente del proyecto, y Eomer (de El Señor de los Anillos) y el mismísimo Sr. Roca como protagonistas. Ahí queda eso.

En fin, no quiero ni imaginarme el posible resultado (lo mejor para estos casos suele ser prepararse para lo peor, mira tú por dónde), pero de cualquier modo sólo es uno más de entre tantos estrenos “interesantes” que nos aguardan en breve (y que quizá comente aquí en otra ocasión).

Por otro lado, también ha visto la luz un juego de tablero (con sus dados y figuritas) basado en el mismo juego, y que pese a carecer de los desorbitados requisitos técnicos del Doom 3, me da a mí la impresión de que no resultará tan divertido y/o escalofriante. Como poco resulta curioso, y creo que merece la pena echarle un vistazo.

Mientras, al otro lado del charco, triunfa una atractiva versión futurista del Risk.

En la pastelería de Mr. Scrooge

Era víspera de Reyes en una pequeña ciudad del levante español, y los humildes habitantes de aquellas tierras olvidadas ultimaban sus compras de Navidad.
En el diario local, una prometedora y suculenta oferta parecía poner un broche generoso a aquellas fiestas no particularmente alegres:

Anuncio aparecido en La Verdad de Murcia (05/01/05)

Entusiasmados con semejante promoción, los ilusos ciudadanos de aquella modesta ciudad no tardaron en agolparse en el local del señor Roses, un maquiavélico comerciante cuyo disfraz de confitero (antaño incluso respetado) resultaba cada vez menos creíble. Roses había ideado lo que consideraba un golpe maestro, digno de los más célebres y despiadados piratas que en otro tiempo surcaran mares y océanos: El precio de sus roscones sería ostensiblemente superior al habitual, y no habría tales roscones de regalo, sino sencillas monas de pascua (sin nata, figurita encerrada, ni nada parecido) -> Carcajada malévola aquí <- No quedaba ahí la cosa, y para redondear semejante artimaña decidió que los clientes tuvieran que esperar algo más de 30 minutos si querían recoger sus ridículas “monas-obsequio”. Nada menos 30 minutos de un 5 de enero para recoger una mona sin tan siquiera relleno, 30 minutos de aquel 5 de enero inmoralmente productivo para algunos.

No obstante, el mezquino plan de Roses parecía dar buenos frutos, y los roscones de precios desorbitados eran adquiridos uno tras otro por desoladas madres y abuelas, por indignados padres de familia, todos igualmente resignados y tratando al menos de sacar un mínimo provecho (en forma de indispensable roscón) al tiempo malgastado en la visita a la guarida de semejante caradura. La poca euforia navideña que les restaba los había llevado hasta allí, para que allí mismo se la terminaran de arrebatar por completo; pero afortunadamente también hubo quien conservó un mínimo de dignidad, dió media vuelta, y adquirió el roscón en un gran hipermercado cercano (dónde, por cierto, estos costaban 3 veces menos).

Sinceramente, no echaré en falta estos comercios “cercanos y tradicionales” que, cómo el regentado por el señor Roses, escupen directamente a la cara del consumidor.
¿Publicidad engañosa? Pura mentira cochina, sin más.

Una noche lejos de la humanidad

Neme está pasando unas horas de master en Madrid (como cada mes), y yo he bajado a Murcia envuelto en una húmeda y misteriosa niebla (que parecía algodón) mientras sonaba a todo trapo Don Giovanni en el CD del coche. Todo muy intimista.

No suelo escuchar ópera, pero anoche vimos el montaje del director de la película Amadeus (de Milos Forman), y bueno, ya sabéis como van esas cosas. La película, aunque no muy fidedigna, me pareció fantástica (lo cierto es que la versión original también me gustó en su día), y además sirvió para reavivar mi interés por el legado artístico del genial compositor austriaco (que creo que me caería bastante bien en persona). Así que me ha dado por las óperas: Ayer bajé La Flauta Mágica, y hoy sigo con Las Bodas de Fígaro. La versión “recortada” de Don Giovanni ya la tenía en mi particular discoteca (y original, señores de la $GAE, que yo he llegado a comprar muchos CDs originales, incluso de música clásica).

La idea era venir a Murcia para acompañar a Samba en su celo y hacerle pasar una noche menos fría (la muy puñetera espera impaciente a que lleguemos para, cuando abramos la puerta del dormitorio, lanzarse rauda a colocarse junto al disco duro externo, sobre la torre calentita del ordenador); y ya de paso trataría de cumplir con el trámite de poner en orden mis pensamientos, o al menos intentarlo, compartiéndolos con vosotros. Mientras escribo, en una esquinita de la pantalla del flamante TFT de 19 pulgadas que el padre de Neme le ha regalado por Reyes, se suceden las imágenes de una nueva edición del apasionante programa de Televisión Española “Préstame tu vida”, un terapéutico espacio que logra que los sociópatas sintamos justificada nuestra dolencia. Menudos ejemplares circulan por ese plató.

Estos días atrás seguía (y sigo) arrastrando la gripe típica que nos afecta a casi todos, y aquello del tapón dio para secuela, e incluso trilogía (de hecho seguimos rodando). No me encontraba con muchos ánimos, y ni me apetecía venir aquí a lloriquear, ni creía que tuvierais un excesivo interés en seguir conociendo detalles escabrosos. Pero bueno, esto es como los matrimonios, para lo bueno y lo malo, y ayer un amable doctor hindú de nombre irreproducible me realizaba una ecografía mientras hacía gestos realmente desconcertantes.

Terminó por diagnosticarme algo así como colon irritado, una de esas misteriosas dolencias actuales para las que los médicos tienen nombre antes que explicación. Hoy leía en una web la descripción, bastante acertada, de uno de sus síntomas característicos: “Es como tener un enorme altavoz en el estómago que vibra por cuenta propia.”

Durante 15 días deberé tomar unas cápsulas de titanio, y si estas no causaran efecto entonces sí habrá para posts verdaderamente extraños y desagradables: Dos días a base de bario y cierta manguera de más de un metro de largo es lo que me esperaría según palabras del propio doctor. El proceso se denomina colonoscopia, y seguro que ya habéis imaginado por dónde entraría esa manguera ¡Si es que tengo unos lectores tan listos! ;-)

En fin, de momento agarrémonos al titanio, a ver si acabara defecando relojes de pulsera que poder vender en alguna esquina.

Como no es cuestión de acabar el post con dramatismos o chistes baratos, vamos a pasar a otra cosa. Estoy acabando de leer En el principio… Fue la línea de comandos, un ensayo de Neal Stephenson bastante divertido e interesante sobre la historia de los sistemas operativos, y más concretamente sobre las interfaces gráficas del Apple OS, Microsoft Windows, etc. Es muy recomendable, y tiene mucho más de ensayo cultural que informático.

Por último, esta tarde, mientras buscaba en casa Single Window para Firefox (una extensión indispensable que hace que todos esos enlaces que se abren en nuevas ventanas se abran en pestañas), he encontrado un truquillo bastante práctico en mozillaZine. Tan sencillo como escribir about:config en la barra del navegador, buscar el valor browser.tabs.showSingleWindowModePrefs en la lista, y activarlo haciendo doble clic (pasaría a true). Desde ese momento, en Herramientas > Preferencias > Opciones Avanzadas > Navegación con pestañas, habrá una nueva opción para forzar a los enlaces a que se abran en pestañas. Curioso ¿No?
En Microsiervos colgaron recientemente otros truquillos de similar ejecución para optimizar la velocidad de navegación.

Enero, 2005