netdancerplanet.info » 2004 » Diciembre

Estás viendo artículos del archivo de un blog llamado netdancerplanet, página personal de José Pablo Ruiz.

Debido a actualizaciones en la base de datos, puede que aparezcan errores puntuales en la maquetación o no se muestren algunos comentarios antiguos.

Puedes seguir navegando por el archivo con el menú desplegable de arriba, o bien dirigirte a la portada para ver las últimas anotaciones...

Nunca seré un famoso weblogger

Ayer me deprimí fugazmente por la lectura de un interesante post, recomendado en blogpocket, en el que se enumeraban algunas reglas de oro para triunfar en esto de los weblogs. A continuación enumeraré las cosas que “no molan” en un blog según el post de marras, las he traducido libremente en base a mi modesto nivel de inglés mayoritariamente auto-didacta (fruto de mi pasión por webs - políticamente - incorrectas - en - la - lengua - de - Shakespeare y videojuegos - que - ningún - distribuidor - en - su - sano - juicio - pagaría - por - traducir), y además las he acompañado de unos comentarios personales y pretendidamente jocosos:

Gatitos
Me importa un pimiento tu gato. No estoy interesado en sus muecas simpáticas, ni quiero volver a ver fotos de él jugando con un ovillo de lana. Si quisiera un gato, me compraría uno, gracias.

¡Empezamos bien!
Vale, de acuerdo, no volveré a mencionarla durante un tiempo. Olvidemos su suave pelo blanco y sus preciosos ojos de distinto color, nada de fotos, nada de juegos, nada de celos. Lo prometo, ya no más Samba.

Depresiones
No hace falta que escribas sobre lo deprimido que estás cada vez que te encuentres un poco bajo de ánimo. Si tu página me deprime no volveré. Ya tengo mis propios problemas.

Vamos listos entonces.
Creo que ahora empiezo a comprender porqué la gente a mi alrededor está como está ¡Coño, no me leáis!

Listas de deseos
Gracias por colgar esas fotos mostrando tus pechos adolescentes. Pero sigo sin querer comprarte algo de tu lista.

Vaya, esto ha conseguido que deseche una idea que me rondaba.
Aunque no estoy muy seguro de que pasaran por adolescentes, la verdad.

Críticas
Me gustan las críticas razonables y bien argumentadas. No obstante, hay una gran diferencia entre un crítico honesto y un criticón deliberado. La búsqueda de atención suele hacerse evidente, y aunque ese infantil comportamiento genere algún tráfico extra durante un breve periodo de tiempo, a la larga dañará tu reputación y credibilidad.

Ah, bueno, yo no critico, de esta me libro ¿No? ;-)
Aunque ahora que lo pienso, detesto esos posts en los que se nos dice cómo debemos escribir; los odio, no los soporto, son lo peor.
Si no quisiera que la gente me hablara de su gato, o me contara sus problemas, sencillamente me limitaría a vivir en el mundo real. Ahí ya todos nos comportamos como -según otros- deberíamos hacerlo.

Todo esto me conduce a una reflexión que revolotea en mi cabeza desde hace algunas semanas: ¿Cuanto durará esto de los weblogs? ¿Es una moda, menos efímera que otras, pero una moda al fin y al cabo? Y concretando un poco más: ¿Cuánto nos durará esto? Unos llevan más, otros menos, pero imagino que todos acabarán por abandonar en un momento determinado ¿Cuándo llegará el mío? ¿Por qué? ¿Por qué no ya? ¿Por qué no ha sido antes? ¿Por qué sigo aguantando? Pero sobre todo… ¿A dónde creo que voy con ello?

Luces de colores en Navidad

Se acerca la Navidad, mi cumpleaños, y el nuevo año; quizá por ello últimamente estoy más “jugón” de la cuenta. Como ya comenté en el tag-board, ando realmente enganchado al GunBound (¡De veras lo recomiendo!), y animado por Softonic y el post sobre arte moderno de morri, me he vuelto a embarcar en la tarea de recopilar nuevos jueguecillos gratuitos, en esta ocasión de tamaño reducido y corte más experimental y psicodélico.

Los de hoy son todos japoneses (en el país del Sol Naciente son especialmente imaginativos para estas y otras muchas cosas), y más concretamente de un pequeño grupo de programación independiente que responde al nombre de ABA Games (no confundir con aquellos figurines del Mamma Mia).

Todos los juegos son gratuitos, e incluso podemos descargar el código fuente de algunos de ellos. Intentaré no extenderme demasiado con las descripciones:

Tumiki Fighters [ Descargar - Capturas e instrucciones ]
Dirigiremos a un pequeño avioncito de piezas de madera en un arcade con desplazamiento horizontal y gráficos tridimensionales. Los enemigos, compuestos también por piezas de madera, pueden ser reutilizados en nuestro vehículo (aportando cualidades defensivas u ofensivas).
Totalmente surrealista.

Torus Trooper [ Descargar - Capturas e instrucciones ]
Combate en el interior de un “toro” -;)- con tu nave espacial.
Arcade frenético y espectacular en tres dimensiones.

Parsec47 [ Descargar - Capturas e instrucciones ]
Matamarcianos con desplazamiento vertical que mezcla hipnóticos gráficos vectoriales con sprites.
Extraño, sin más.

Noiz2sa [ Descargar - Capturas e instrucciones ]
Muy similar al anterior, pero aún más abstracto.
Resulta curioso, casi como guerrear en un sueño de Kandisky.

Masashikun Hi! [ Descargar - Capturas e instrucciones ]
Consiste en 5 pruebas deportivas independientes para competir con los amigos (¡Mediante la agitación del ratón!). El tipo de gráficos (monigotes vectoriales que recuerdan al genial Vib Ribbon), y el modo en que se mueven, resulta sorprendente y muy divertido.
Una pena que se encuentre en japonés.

Nintendo DS

Genial este vídeo (vía Kirai) de la nueva portátil de Nintendo.

¿A que dan ganas de comprarse una?

ACTUALIZACIÓN:
Primeras impresiones sobre esta consola, y su más directa competidora, en Meristation.
150 y 350 euros respectivamente, el vaticinio de los expertos.

Gestos

Ayer volví a acompañar a Neme a la estación de tren, eran algo más de las nueve de la mañana, y allí, entre la gente, llamó mi atención una pareja de treinteañeros que llevaban al que posiblemente sería su hijo (de apenas 3 o 4 años) “a ver los trenes”.
Nadie se despidió de ellos, ni parecía que esperaran a nadie, así que eso es lo que me hizo suponerlo.

Cuando ya me quedé sólo en el andén, observé como el padre se colocaba con su retoño junto a la cabina, levantándolo en brazos para que viera el interior a través de la diminuta puerta abierta. El conductor había hecho el relevo, y ahora uno nuevo empezaba a acomodarse en su interior colgando cuidadosamente la chaqueta sobre el respaldo del asiento.

De repente todos nos sobresaltamos, el tren acababa de soltar el estrepitoso bocinazo que auguraba su partida, y el padre sonrió al niño diciéndole en tono tranquilizador “¡¿Has visto como pita el tren?!”. Finalmente se puso en marcha, y la pareja comenzó a agitar las manos como señal de despedida, animando así al pequeño a imitarles: “¡El tren se va! ¡Dile adiós! ¡Dile adiós!”.

Mientras el ferrocarril se alejaba en el horizonte, caí en la cuenta de una nueva pareja, a apenas un par de metros, que repetía exactamente el mismo ritual junto a su niño. Ellos parecían inmigrantes (creo que ecuatorianos), y entonces la escena me embargó por completo.

- “¡El tren se va! ¡Dile adiós! ¡Dile adiós!”

Era una fotografía que bien podría ganar un premio (por eso me gusta llevar siempre la cámara encima, aunque no a las nueve de la mañana), una fotografía adornada con la mirada perdida -casi alucinada- de los críos, y con cuatro adultos agitando sus manos con forzado entusiasmo. Imaginé como quedarían grabados esos precisos fotogramas en las mentes de los pequeños, me sentí afortunado por haber formado parte de ellos (al menos como figurante), y por un instante creí entenderlo todo y me odié por aquellos momentos en los que habían pasado pensamientos de índole racista por mi cabeza.

Obviamente la historia de ambas parejas sería muy diferente, obviamente sus raíces culturales y/o geográficas quedaban muy lejanas, pero ese instante volvió a recordarme que, en definitiva, todos somos exactamente iguales. Un mañana cualquiera convertida en una mañana mágica y especial.

A mi también me llevaron de niño “a ver los trenes”.

Diciembre, 2004