netdancerplanet.info » Un planeta raro

Un planeta raro

    05.07.2004 @ 02:48h.    Enlace para trackback

Vaya, llevo ya varios días sin escribir, quizá un poco aturdido por el inesperado aniversario. Agradezco mucho todos y cada uno de los comentarios recibidos; estoy preparando una cosilla “conmemorativa”, ya he localizado los vídeos solicitados (los colgaré un día de estos), y en cuanto a las prometidas reseñas, también tengo “fichada” la caja del trastero en la que guardo aquellas revistas.

9 años, sí que pasa el tiempo…

Me van bien las cosas, no me puedo quejar en absoluto, y si pasamos por alto lo de mi inconformismo laboral, la verdad es que casi podría ir sonriendo por la calle ¿Sabéis? Ayer me di cuenta de que hay cosas de las que nunca he hablado, cosas bastante significativas a la hora de comprender ciertas facetas del que os escribe. Creéis tener una idea bastante aproximada de mi modo de pensar, de mi forma de plantar cara a la vida, pero no, me temo que no es así. Casi iba a pasar de hacerlo una vez más, pero por cosas de la sincronicidad, hoy me he encontrado con una señal clara de que debía escribir sobre ello.

(1) Aunque sin duda salí ganando, porque allí conocí a Neme.
 
(2) “Gracias” a eso ahora vivimos en un dúplex con piscina.
 
(3) Encontrarme, nada menos, que con su nombre y dirección en un foro vecino, ha supuesto un importante detonante para este post.
Hace ya tres o cuatro años, mi realidad penetró en un plano totalmente caótico, y los pilares de la Tierra (no los del Follet) reventaron por los cuatro costados. Fue por aquel entonces cuando, entre otras cosas, me deshice de una cafetería que me había ocasionado más pérdidas que ganancias(1), a mi padre le cercenaron/ /una pierna(2), y, como guinda para el pastel, uno de mis mejores amigos (y también de muchos de los que leen esto) comenzó a desvanecerse en un largo fundido en negro tan cruel como interminable(3). Creo que concretamente estos dos últimos sucesos fueron los que sentaron nuevas bases en mi planeta, el “real”.

No, no caí sumido en una depresión ni nada de eso, aunque todavía no tengo claro qué hubiera resultado peor. El modo en el que desencadenaron los hechos, los días previos, las situaciones, subrayaron ciertos aspectos de mi vida, que si bien me habían acompañado siempre, yo había tratado de desterrar prácticamente desde que tenía uso de razón. Casi inconscientemente, las experiencias de aquellos días fueron determinantes a la hora de asumir algo que -para que evitar que salten excesivas alarmas- me limitare a describir como una “particular” relación con el mundo en el que vivimos, con esta realidad al fin y al cabo.

Cualquier loquero encontraría enseguida una relación causa-efecto entre aquello y lo otro, de eso no cabe duda, pero es que siempre resulta muy difícil para el “loco” convencer al “cuerdo” de lo que ve, o no ve. Por eso “padezco” en silencio, no es algo de lo que se pueda hablar con cierta alegría en las reuniones sociales, y por ello siempre he tratado de investigar y buscar respuestas por mi cuenta, utilizando el máximo rigor científico a mi alcance para evitar subjetividades, y manteniendo un poco los pies aquí, que al fin y al cabo es dónde vivo. No, de verdad que no se puede hablar de estas cosas, porque cuando lo hago me duele ver como mi interlocutor acaba preocupándose por mi, o mostrando rechazo o temor por detalles que, al fin y al cabo, en mi no provocan más que una divertida curiosidad.

De vez en cuando recuerdo episodios puntuales de cuando era muy, muy pequeño, episodios bastante curiosos que antes no recordaba, semienterrados bajo las capas de sensata racionalidad que me aportaban mis padres. No fui un niño fácil en determinados aspectos, y recordar algunos de estos episodios me hace ser cada vez más consciente de ello, pero también creo que mis padres hicieron un excelente trabajo en cuanto a educación y valores, y gracias a ellos hoy estoy capacitado para escribir esto.

En el coche, hace dos o tres días, mi padre me dijo en tono cordial que yo sería feliz viviendo como un ermitaño, aislado y dedicando la vida a meditar profundamente. También reconoció que no compartía mis inquietudes, que “no veía” lo que yo, pero quiero creer que, por primera vez en mucho tiempo, noté cierto destello de comprensión en su mirada. No, no sería feliz viviendo como un ermitaño, pero creo que ya soy consciente de que no voy a rendirme hasta encontrar un trabajo que me deje tiempo para mí, para pensar, para evolucionar interiormente, para encontrar respuestas (o nuevas preguntas), porque sé que -a estas alturas- nadie pagaría sólo por mis pensamientos, ni yo me conformaría sólo con dinero.

Siempre me pasa igual, cuando no posteo durante un tiempo acabo por sentirme tan culpable, que termino exhibiendo partes de mi vida que, en otras circunstancias, quedarían guardadas bajo llave. En fin, esto es un weblog…

 

Aporta tu comentario para la posteridad .-

Tu email no será publicado o utilizado con fines comerciales ¡Palabrita!

Si lo deseas, puedes hacer uso de las etiquetas HTML mostradas a continuación:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
 

Nombre

Email

Web (opcional)

Comentario

 

Feed con los comentarios a este post  ·  Feed con todos los comentarios del blog

 
Directory of Internet Blogs