Cerebros lavables
19.04.2004 @ 23:32h.
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Hablaba con Arkangel de casualidades sin esperar que el post que anoche yo iba a empezar a escribir fuera a albergar una mayúscula. Venía dispuesto a patalear un rato contra la televisión, harto de la bazofia y manipulación que inunda este medio, cuando recordé que en ADBusters llevan ya unas semanas promoviendo la iniciativa TV TURNOFF 2004, así que visité su web y me topé con que era precisamente hoy cuando daban el pistoletazo de salida a la semana sin televisión.
Como anillo al Frodo pues…
El pasado viernes contemplaba en los informativos de TVE la llegada a España de los soldados destinados en Iraq; rostros felices y satisfechos, euforia general y los comentarios de 2 o 3 de los soldados denunciando la tremenda distorsión informativa a la que estamos siendo sometidos los españoles. “Allí estamos casi de vacaciones.”, llegó a afirmar uno de los soldados.
Ese mismo día, en los informativos de Tele 5, una voz triste narraba la llegada de los soldados mientras veíamos lo que parecían ser las mismas imágenes, por la salvedad de que en esta ocasión solo había llantos y desolación, un drama esperpéntico de familias que se reunían tras un trance espantoso, en un día que hasta parecía mucho más oscuro (quizá el contraste del monitor “flojeó” durante la noticia).
La voz seguía narrando como entre los soldados se encontraba el herido de uno de los atentados de turno. En TVE parece que omitieron el detalle, pero en Tele 5 la frase iba acompañada de unas imágenes de explosiones sacadas de vete-tu-a-saber-donde. Mosqueante ¿Dónde estaba el herido? Pues existiría, sí, pero tras contrastar con más de 10 fuentes distintas llego a la conclusión de que este herido no debía ajustarse demasiado al tipo de herido que Tele 5 quería insinuar con sus espectaculares imágenes pirotécnicas.
Continúa la noticia, y el único comentario que en Tele 5 sale de boca de un soldado viene a decir algo así como “Yo no vuelvo a Iraq ni loco”. Bastante extraño esto, porque aunque podemos imaginar que no todos vendrían con ganas de más, si volvemos de nuevo a las fuentes de contraste (y rascando, eso sí, en la superficie) nos resultará fácil comprobar como los comentarios emitidos por TVE se ajustaban bastante más a la tónica general de las declaraciones de los distintos miembros de la brigada.
Pero cuidado, porque los medios escritos tampoco parecen tenerlo demasiado claro. Vamos a realizar un pequeño juego que, bajo mi parecer, puede resultar bastante divertido y esclarecedor en este aspecto; busquemos las diferencias (y cito textualmente):
1. El comandante Just declaró “allí se ven imágenes reiterativas: los tiroteos, los convoyes ardiendo, pero la situación allí es normal, igual que cuando llegamos”.
2. El comandante Just declaró que en España los familiares habían estado en exceso preocupados “porque las imágenes que se ven en televisión son reiterativas, ofreciendo vehículos quemados, asaltos y violencia, y eso es deformar la realidad” porque aquello “no es así ni mucho menos”.
La transcripción de la declaración resulta mucho más precisa en el segundo caso, de eso no hay duda ¿Pero cual creeis que goza de un mayor éxito entre la prensa (sea digital o convencional)? Pues nada menos que la primera, y eso pese a que la declaración se encuentra tan “comprimida” que, de manera sutil, comunica precisamente lo contrario a lo que se deseaba expresar. Porque leedlo otra vez detenidamente ¿A nadie le parece que con la primera declaración se da a entender que en Iraq se suceden los tiroteos y convoyes ardiendo? Y lo que es peor ¿Dónde queda exactamente la denuncia sobre la “deformación de la realidad”? Esta claro, en ningún sitio, y no importa manipular una denuncia de la propia manipulación, menuda ironía.
Me causa verdadero asco esta situación, y creo que la manipulación verdaderamente tendenciosa esta en muchos de esos medios auto-proclamados independientes. Ahí radica la verdadera manipulación, y no en la que es evidente para todos. Ojo, vaya por delante que ninguna guerra es buena (salvo a niveles económicos para algunos, claro), pero la noticia consistía en el regreso del contingente, ni más ni menos, y esta me ha servido de ejemplo cristalino para poder expresar con cierto fundamento la indignación que llevo un tiempo soportando con respecto a este y otros tantos temas tocados por muchos medios, y muy especialmente la “cadena amiga”. No hablo de política, ni de partidos, hablo de los medios, que hoy día actúan como auténticas sectas. Radio, televisión, prensa, todos intentan decirnos como pensar, todos tratan de hacernos comulgar con sus ideologías y que veamos la historia, la religión, y la propia realidad como ellos la ven. Hay que andarse con ojo, porque juegan muy sucio y jamás te advertiran sobre el hecho de que la realidad que nos presentan no es más que un improvisado best-seller de ficción disfrazado de crónica “objetiva”.
Casi todo aquello que pudiéramos imaginar en un momento dado, está ya aquí: Una realidad ficticia, democracias ilusorias, paranoia en la cama de cada ciudadano alienado, y medios de comunicación convertidos en verdaderos Ministerios de Información al servicio de intereses particulares. Llevo años convencido de que el ser humano, por contra de lo que pudiera pensarse, es patéticamente simplón: Conoces a uno bien, y casi los conoces a todos, y no resulta difícil pensar en que, como pasa con la droga, la información sufre la adulteración por parte de cada uno de los camellos que trafican con ella. Desde la fuente, hasta nuestras narices. Así somos los humanos.
Así que me parece perfecto tratar de hacer cualquier cosa al respecto, apaguemos la tele entonces, y no solo por la manipulación, sino también por la demagogia barata, por los documentales dónde sólo salen bichos apareándose, por el fútbol, los programas de corazón, y como no, por la omnipresente publicidad, subliminal y supraminal (¿Existirá esta palabra?). Si no podemos pasar sin nuestros programas favoritos, grabémoslos y además así podremos ahorrarnos más la mitad del tiempo cuando los veamos (algo que, a poco que devoremos televisión, supondrá una o dos horas libres cada día). Con la televisión apagada nadie pensara por nosotros, será una situación incómoda, pero ¿Porqué no dedicar tiempo a pensar? (eso que tanto temen que hagamos). Tratemos de evitar el atrofiamiento irreversible de nuestra zona gris, no hagamos uso de esta solo para lo estrictamente necesario, no reduzcamos nuestro tiempo para el onamismo mental a unos breves instantes cada noche (antes de dormir) en los que los pensamientos giren siempre en torno a quien ganará la liga, o como conseguir el ascenso anhelado.
Y que nadie vaya a tacharme de anarquista por invitarlo a pensar.
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