Relax
He estado apartado de Internet más de 10 días, toda una desintoxicación. Me comprometí con mis padres a hacerme cargo de algunos asuntos mientras ellos estaban de viaje -falta les hacía- y, durante ese tiempo, no he pisado la casa de mi novia, mi verdadero punto de unión con La Red. Por cierto, lo que tenía que hacer a eso de las cinco de la madrugada (ver post anterior) no era otra cosa que acompañarlos a la estación de ferrocarril. Días más tarde sucedería el fatídico accidente de Albacete, unas horas antes de que ellos tuvieran que tomar ese mismo tren. También cogieron el avión de ida apenas un día después de lo ocurrido en Turquía.
Quien no ha tenido tanta “suerte” ha sido el novio de una vieja amiga mia, aunque podría congratularse por ser uno de los supervivientes de la clase preferente. Lamentablemente creo no lo hará: El amigo que le acompañaba tuvo aún menos suerte que él y quedó atrapado en el interior del vagón.
Vaya días.