Robo

 02.03.2003 @ 05:29h.    Enlace para trackback

Para algunos webmasters Internet es un enorme supermercado por el que pasear llenando sus carritos con artículos de aquí y allá, y todo esto -claro está- sin pagar nada a nadie o ni tan siquiera tener un gesto de amabilidad con los humildes reponedores de esta gran superficie.

Los reponedores, en la gran mayoría de los casos, no cobran por lo que hacen y, en este supermercado especial de Internet, los productos son el fruto de su propio trabajo e ilusión. Y es que hay pocas cosas que puedan aportar mayor satisfacción a estos reponedores que el mero hecho de ver su firma tras cada uno de sus artículos.

Pero volvamos con los webmasters de los que hablaba al principio. Estos webmasters, con sus carritos repletos, colocan cuidadosamente los artículos adquiridos en las estanterías de su propio supermercado. Eso sí, antes cumpliendo religiosamente con el ritual de volver a etiquetar todos y cada uno de estos artículos para no dejar constancia alguna de su procedencia, y acabando con todo rastro que el reponedor -su creador- pudiera haber dejado en la elaboración. Sin complejos, sin vergüenza, sin orgullo.

Hace poco, alguno de estos webmasters pasó con su carrito por aquí.

No es la primera vez que el reponedor que hay en mi, mientras paseaba por Internet, se ha encontrado con una parte de si mismo reetiquetada, pero esta vez se ha sentido especialmente decepcionado.

Tú, sólo tú que sabes exactamente que va exclusivamente por ti, no asomes la cabeza, no lo hagas más violento. El concepto es simplemente este: Eso está muy feo.

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